Hoy está previsto un día soleado, por lo menos hasta la tarde, por lo que se decide ir a visitar el hayedo de Otzarreta, en Barazar, que seguramente estará con sus mejores galas a estas alturas del otoño. Las expediciones de Getxo y Bilbao se encuentran en el alto de Barazar, en el bar de siempre. Después del cafecito, nos acercamos por carretera a una pista que se suponía nos llevaría al hayedo, pero la pista está impracticable y dejamos los coches junto a una antigua cantera y comenzamos a caminar, a veces por pista, a veces campo a través hasta dar con un camino claro que en descenso nos deja en el hayedo.
Muchas hojas han caído y no está tan espectacular como en otras ocasiones. Eso sí, está lleno de excursionistas y fotógrafos, el parking lleno de coches y un constante ir y venir de vehículos por la pista que procede de Barazar. Ya nos había advertido la camarera del bar, que en fines de semana está impracticable por la cantidad de visitantes que tiene el hayedo, pero parece que este martes tiene algo de especial.
Continuamos por la pista que va a Saldropo y llegada la hora del angelus tomamos la manzana en el cruce de caminos Saldropo-Barazar. Después retrocedemos para encontrar otro camino de vuelta por el bosque, algo en subida, pero con bonitas vistas hacia el cresterío del Anboto. Salimos a la carretera y después de un trecho por la misma llegamos a los coches y emprendemos el camino a nuestro templo gastronómico: el Amorrortu.
Después del aperitivo en la calle, pasamos al comedor, como siempre lleno. La comida bien como en otras ocasiones, aunque menos abundante, pero suficiente: alubia roja con chorizo, exquisitas, macarrones con tomate, en su punto y ensalada mixta para todos. De segundos, patas, pollo con croquetas y lomo con croquetas, todo rico.
El tiempo está cambiando y emprendemos el regreso a los orígenes, que nos reciben con lluvia consistente.

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